Ganar, perder o empatar, qué más da; ascender, descender, o lograr la permanencia, qué importa ya; el fútbol no se trata solo de salir victorioso o no, se trata de luchar, de sudar, de dejarse los huevos, la piel, de echarle ganas, valor, coraje, de no dejar escapar un solo balón, de proteger tu portería como si te fuese la vida en ello, de correr, de disfrutar, de sentirse orgulloso de tus noventa minutos. No se trata de ganar, se trata de haberlo intentado hasta el final, de no haberse rendido, de no haberse hundido. No siempre se gana, a veces se pierde, la cuestión es, que todos aquellos partidos en los que se lucha, se gana o se pierde con orgullo. Yo quiero un Mallorca del que sentirme orgullosa, quiero un equipo que merezca vestir esa camiseta, que merezca lucir el rojo y el negro en el campo por nosotros, que a pesar de las dificultades sepa salir adelante; quiero un Mallorca capaz de seguir peleando con todas su fuerzas a pesar de perder con diferencia, a pesar de estar en la peor de las situaciones. Quiero un equipo luchador, un equipo con sangre, y no un equipo que muestra indiferencia ante un posible segundo descenso, ante una derrota tras otra. Mis ganas, mis ánimos, mi voz, mi esperanza, mi alegría y mi rabia, todo ello quiero que vaya dedicado a un equipo que responde. Que aún sin tener una afición destacable, cuenta con todo el mallorquinismo tanto en las buenas como en las malas, cuenta con aficionados dispuestos a dejarse la voz en todos los partidos, con personas dispuestas a luchar por echar a todo aquel que intente destruir su club. El Mallorca somos nosotros, y quizás haya 'personas' en lo más alto de la jerarquía del club, que se muestren indiferentes ante la situación del que 'en teoría' debería ser 'su club', quizás haya personas allí dispuestas a hundirnos con tal de cobrar lo que no cobra cualquier otro trabajador que se entrega por completo, pero quienes marcan los goles, quienes corren, quienes defienden, quienes luchan, no son ellos, si no los jugadores. Ellos son los que visten nuestras camisetas, quienes nos llenan de alegría, de rabia, ellos son los que nos regalan momentos de euforia, de tristeza, de odio, de emoción. Un equipo no es sólo la directiva, no es sólo el entrenador, un equipo es un conjunto. Estoy dispuesta a verte perder, descender, arruinarte, sólo con la condición de volver a verte luchar, volver a verte orgulloso de ti, de tus victorias e incluso de tus derrotas, a verte jugar a lo que de verdad se le llama fútbol, y a verte disfrutar haciéndolo, sabiendo que lo haces por ti, por nosotros, por nuestros colores, y no sólo 'por contrato'. Porque TE QUIERO REAL MALLORCA, y estaré orgullosa de lucir tu camiseta en tus buenos y en tus malos momentos, sólo prométeme luchar.