Para aquellos que aman,
para aquellos que temen,
para aquellos que sienten,
para aquellos que aguardan.
Para aquel que temió una vez, pero calló sin decir nada,
para aquel que escondió sus emociones en el momento más emotivo.
Suerte tiene el que aprende a amar, suerte y valor, podría decirse.
Quién me enseñara a querer como muchos lo hacen,
quién me enseñara a amar lo que muchos aman;
Quién me librara del miedo que me ampara...
Que me ampara o me desatiende.
Que allí donde un amor todos prefieren,
me conformo con la soledad y la escritura,
que allí donde para desahogarse beben,
ahogo yo mis penas sin censura.
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